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¿Para qué sirve realmente ir a un festival de cine?

¿Para qué tengo que ir a un festival? Es la pregunta recurrente.

Lo primero que hay que entender es que existen dos tipos de festivales: los que cumplen una función maravillosa llevando el cine a lugares donde nunca podrías ver una película (porque la cinematografía no puede vivir solo en Venecia, Madrid o Cannes), y luego están los mercados.

Si quieres formar parte de la industria del cine, tienes que ir a los mercados. Llegas con tu hatillo cargado de ilusiones del cuello y tu acreditación colgada. La acreditación queda muy bien, parece que perteneces a la industria… pero por sí sola no sirve de nada.

El mercado no es para ver películas

El mercado es para asistir al evento del evento, al cóctel, a los pasillos. Es ahí donde la gente te va a contar su movida y tú le vas a contar la tuya.

Ayer estuve en San Sebastián, la semana pasada en Venecia y dentro de dos semanas me voy a Nueva York (que, para ser sinceros, son casi vacaciones, aunque quedo con todo el mundo porque me encantan los cómics, el ambiente y el sitio). Pero hay un detalle: allí es en inglés, y en inglés yo no soy tan divertido. Las relaciones hay que construirlas, y los festivales sirven para eso: para hacer networking en el idioma que mejor manejes.

Un festival sirve para construir relaciones. La gente hace negocios con quien se relaciona. Servir para buscar financiación, talento, ideas o colaboradores (que quizás ni siquiera sean la persona que acabas de conocer).

Vas, cuentas tu proyecto con emoción, ves la reacción del otro, cambias un poco el discurso, lo vuelves a contar… hasta que una persona empieza a interesarse. Te deja de mirar por encima del hombro y parece que se conecta con tu propuesta. Y entonces se produce esa magia maravillosa.

La frase estrella de la industria

Es en ese momento cuando sale a relucir la frase más célebre de este sector: «TENEMOS QUE HACER COSAS JUNTOS»

Una frase preciosa que, normalmente, significa que no vamos a hacer absolutamente nada.

La verdadera medida del éxito

El éxito de un festival no se mide en las películas que has visto, en la gente que has saludado ni en el taco de tarjetas que te llevas a casa.

El éxito de un festival se mide en las reuniones que mantienes DESPUÉS del festival y en cómo esas conexiones te ayudan realmente a entrar en la industria o a levantar tu película.

Todo lo demás… es simplemente hacer turismo con acreditación.

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