Volvemos a hablar de fútbol, pero no desde el bar, sino desde la estrategia.

El otro día me llamó mi socio y me dijo: “Fernando, tenemos que hacer una campaña para un equipo de fútbol de categorías inferiores”. En ese mismo instante, la bombilla se encendió y me vino a la cabeza la mejor historia de gestión de crisis, resiliencia y «mala leche» que he visto en años: Ted Lasso.

No tengo reparos en decirlo: para mí, es la mejor serie que se ha estrenado en los últimos años. Sin paliativos. Tanto es así que estuvimos viéndola y comentándola hasta en la mismísima final del Mundial.

Pero, ¿de qué va realmente Ted Lasso? ¿De fútbol? No. Va de la gestión de la mala leche.

El punto de partida: Buscar el desastre

La premisa de la serie es brillante en su perversión: una mujer divorciada, profundamente cabreada con su exmarido, decide vengarse de él destruyendo lo que él más ama en este mundo: su club de fútbol, el AFC Richmond. Para asegurar el fracaso absoluto, toma una decisión disparatada: contrata a un entrenador de fútbol americano para dirigir a un equipo de la Premier League inglesa.

¿El resultado inicial? Un entrenador que no tiene ni la más remota idea de las reglas del fútbol tradicional, un vestuario roto donde todos se pelean y una afición enfurecida. El caldo de cultivo perfecto para el desastre.

Sin embargo, contra todo pronóstico, este hombre tiene un as bajo la manga. Una palabra mágica: BELIEVE (Creer).

Hay que creer. Hay que creer en la gente, en el equipo, en el espíritu deportivo, en la afición… Y es precisamente a través de esa fe inquebrantable como se consiguen superar las situaciones más adversas.

Nuestro reto: El «Richmond» español

Como dice el propio Ted Lasso, “mi trabajo no es solo aportar ideas; es devolver la confianza a todo el equipo y a toda la afición”.

Y eso es exactamente lo que nos toca hacer ahora a nosotros. Tenemos un nuevo cliente sobre la mesa que está pasando por su particular «momento Richmond». Está muy abajito en la tabla, ha perdido dinero, la afición está desanimada y el campo… bueno, el campo está hecho una castaña.

¿Cuál es nuestro papel como estrategas? Gestionar esa mala leche.

Nuestro objetivo con esta campaña no es poner un eslogan bonito en una valla publicitaria; es algo mucho más profundo:

  • Devolver la confianza al vestuario y al equipo técnico.
  • Reconectar y devolver la ilusión a los aficionados que sufren en la grada.
  • Recuperar la credibilidad de cara a los inversores.
  • Y, sobre todo, unificar todo esto en un plan de acción real.

Aquí me veis ya, con la camiseta oficial del Richmond puesta y el Funko de Ted Lasso en la mano. Porque en el fondo, creo que esta vez nos va a tocar hacer una serie… un Ted Lasso a la española.

¿Qué os parece? ¡Os leo en los comentarios!